Según informó el CONICET, Ciencia en Juego 2025 alcanzó su máximo nivel de participación desde su creación, tanto en cantidad de escuelas como de científicos involucrados.
El programa, que año tras año suma nuevas dinámicas, incorporó esta vez actividades pensadas para ampliar el acceso territorial y fortalecer el vínculo entre estudiantes y el sistema científico-tecnológico.

Nicolás Ciancio, científico del CONICET en el IBioBA, junto a estudiantes de 4° año de la Escuela de Comercio N°33 Maipu
Uno de los puntos más valorados del programa es la posibilidad de que los estudiantes conozcan de primera mano el trabajo cotidiano de quienes producen conocimiento en el país.
El CONICET subraya que estas experiencias fortalecen vocaciones científicas, especialmente en chicas y chicos que no tienen contacto cotidiano con profesionales del ámbito académico. Además, la edición 2025 puso especial énfasis en mostrar cómo la ciencia se vincula con los desafíos actuales: cambio climático, salud pública, tecnologías emergentes, IA, energía y desarrollo sostenible.
Un modelo de divulgación que escala y se federaliza
El incremento de inscripciones refleja una demanda creciente de escuelas por integrar actividades científicas de calidad en sus programas educativos.

Cayetana Arnaiz, científica del CONICET en el IBioBA, junto a estudiantes de 5° grado del Instituto San Cosme y San Damián
La combinación de encuentros virtuales y presenciales permitió que Ciencia en Juego llegue a lugares donde antes no había acceso directo a investigadores, reduciendo brechas territoriales y ampliando oportunidades.
Para el CONICET, esta expansión demuestra que la ciencia puede —y debe— participar activamente en la construcción de ciudadanía, fortaleciendo la educación pública y generando interés por las carreras STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas).
En un contexto donde la Inteligencia Artificial, la biotecnología y la innovación tecnológica reconfiguran el empleo y la economía mundial, iniciativas como esta resultan cruciales para que Argentina forme nuevas generaciones de profesionales capaces de liderar estos cambios.