La minera Petra Diamonds Ltd. anunció la recuperación de un extraordinario diamante azul de 41,82 quilates en la histórica mina de Cullinan, ubicada en Sudáfrica, en un hallazgo que vuelve a poner de relieve el valor estratégico del yacimiento para la industria global de piedras preciosas. De esa mina provienen las joyas de mayor pureza y por lo tanto, de mayor valor en todo el planeta.
El diamante azul hallado en la mina Cullinan, cuya forma en bruto recuerda al mapa e África, tiene un fuerte valor simbólico que va más allá de su precio o rareza gemológica.

Una gema de esa mina está en la corona que luce la familia real británica. La llevó durante 70 años la reina Isabel II y ahora la luce Carlos III. Otro pedazo del mismo diamante, está en el cetro del monarca del Reino Unido.
En este caso, se trata de un diamante que, por su calidad -a simple vista y recién encontrado- puede ser el de mayor valor en el mundo. Su calidad es única, valuada en 41, 82 quilates, tiene un valor adicional: como si la gema quisiera homenajear a su lugar de origen, su perfil recuerda inmediatamente al continente africano. Su valor puede superar -en estas primeras apreciaciones- los 40 millones de dólares.

El hallazgo cobra relevancia en un contexto desafiante para el mercado de diamantes: la demanda global ha mostrado debilidad en los últimos años, lo que presionó a empresas como Petra a refinanciar y reestructurar su deuda para sostener sus operaciones. La presencia de un diamante de esta magnitud ofrece, al menos simbólicamente, un impulso de confianza para la compañía y para el sector minero sudafricano.
Petra Diamonds dirige actualmente varias minas en Sudáfrica, siendo Cullinan y Finsch sus principales activos. Aunque la comercialización de gemas tan excepcionales suele ser un proceso complejo, la expectativa es que este diamante atraiga la atención de coleccionistas e inversionistas en el mercado internacional de piedras preciosas