Argentina se destaca por tener precios relativamente bajos en servicios, gastronomía y transporte interno, especialmente para quienes ingresan con dólares o reales. Comer afuera, moverse en transporte público o alojarse sigue siendo más barato que en Brasil, Uruguay o Chile.
Sin embargo, la ventaja se diluye en productos importados, tecnología y ropa de marca, que suelen ser más caros por restricciones comerciales e impuestos.
En Brasil, el atractivo principal está en el precio de alimentos industriales, electrodomésticos y algunos textiles, sobre todo en zonas fronterizas y grandes ciudades como San Pablo. El combustible suele ser más barato que en Argentina y Uruguay, lo que impulsa el turismo de compras y los viajes en auto. No obstante, comer afuera y hospedarse puede resultar más costoso en destinos turísticos consolidados.

Uruguay, históricamente señalado como el país más caro de la región, mantiene precios elevados en supermercados, gastronomía y alojamiento. Aun así, los descuentos con tarjetas extranjeras, los beneficios fiscales para turistas y las promociones en temporada baja amortiguan el impacto. El combustible y los servicios básicos siguen estando entre los más caros del Mercosur.

Chile se consolida como el destino más competitivo para la compra de tecnología, indumentaria y productos electrónicos. Las grandes tiendas y outlets ofrecen precios más bajos y mayor variedad que en Argentina, lo que explica el flujo constante de turistas de compras, especialmente desde Cuyo y la Patagonia. En contraste, la gastronomía y el transporte urbano suelen ser más caros.
En síntesis, no existe un país “barato” en todos los rubros. Argentina conviene para servicios y consumo cotidiano; Chile para tecnología y ropa; Brasil para alimentos industriales y combustible; y Uruguay, pese a sus altos precios, sigue apostando al turismo de calidad con incentivos puntuales. Comparar antes de viajar se volvió una estrategia clave para cuidar el bolsillo en una región cada vez más interconectada.