Google volvió a mover el tablero tecnológico mundial. Durante una entrevista reciente, el CEO Sundar Pichai confirmó que la compañía planea poner chips de IA en órbita antes de 2027. La iniciativa forma parte de Project Suncatcher, un programa secreto que Google desarrolló junto a varios socios del sector aeroespacial y que apunta a crear los primeros centros de datos orbitales alimentados por energía solar.
En otras palabras, llevar la potencia de los data centers tradicionales a una constelación de satélites capaces de procesar modelos de IA de forma continua desde el cosmos.
“Para 2027 podríamos tener nuestros primeros procesadores de IA funcionando en órbita”, adelantó Pichai al diario The Times of India.

El anuncio llega en un contexto de tensión global por el consumo energético de la IA. Los grandes modelos utilizan cada vez más cómputo y, según estimaciones independientes, los data centers crecerán entre un 20% y 30% anualdurante la próxima década.
Google sostiene que la combinación de tres factores hace que el espacio se convierta en una alternativa estratégica:
Energía solar casi ilimitada
En órbita, los satélites reciben radiación solar constante sin depender de las redes eléctricas terrestres, uno de los mayores cuellos de botella para expandir centros de datos.
Condiciones extremas, ideales para el hardware
El entorno espacial —con temperaturas bajas y ausencia de atmósfera— permite disipar calor de forma más eficiente, un desafío crítico para los chips de IA, especialmente las TPUs.
Escalabilidad sin restricciones físicas
Mientras los data centers terrestres enfrentan problemas de disponibilidad de suelo, permisos y consumo energético, las constelaciones orbitales pueden crecer en número casi sin límites.