Hollywood lanza una ofensiva contra la IA: más de 800 estrellas denuncian “robo” de obras y exigen regulación

La iniciativa está impulsada por la Human Artistry Campaign y cuenta con el respaldo de los principales sindicatos de la industria, como SAG-AFTRA (actores) y la Writers Guild of America (WGA). 

Entre las figuras que firmaron el documento aparecen Scarlett Johansson, Cate Blanchett, Kristen Bell, Vince Gilligan, Cyndi Lauper, R.E.M., Jodi Picoult y Billy Corgan, entre muchos otros. El mensaje central es directo: las empresas de IA estarían construyendo modelos multimillonarios a partir del trabajo creativo de terceros, sin pagar licencias ni reconocer derechos.

Uno de los ejes más sensibles es el uso de voz, imagen y “likeness” (semejanza digital). Casos recientes, como el de Johansson —quien denunció el uso de una voz artificial muy similar a la suya—, reactivaron el reclamo por la protección de identidades digitales. Para los sindicatos, la posibilidad de clonar voces y rostros sin autorización no solo viola derechos, sino que también pone en riesgo miles de puestos de trabajo en doblaje, actuación y producción audiovisual.

La campaña también se apoya en el antecedente de las huelgas históricas de Hollywood en 2023, cuando guionistas y actores lograron incluir límites contractuales al uso de IA: exigencia de consentimiento, pago por réplicas digitales y restricciones al entrenamiento con material sindicalizado. Ahora, el conflicto escala del plano laboral al terreno político y regulatorio.

Kristen Bell, actriz

En ese marco, los creativos impulsan proyectos de ley como el NO FAKES Act, una iniciativa federal que busca proteger legalmente la voz y la imagen frente a réplicas digitales generadas por IA. El objetivo es crear un marco que obligue a licenciar y compensar cualquier uso de likeness, además de facilitar reclamos legales contra deepfakes y clonaciones no autorizadas.

Peter Buck, Mike Mills, Michael Stipe and Bill Berry, of R.E.M

Desde el lado tecnológico, algunas empresas comenzaron a cerrar acuerdos de licencia con estudios, medios y sellos discográficos, lo que muestra que el conflicto no es contra la IA en sí, sino contra su desarrollo sin reglas claras. La propia campaña reconoce que es posible innovar con IA respetando los derechos de los creadores, pero advierte que hoy gran parte del entrenamiento se hace en una zona gris legal.

El choque entre Hollywood y las Big Tech deja una señal clara: la batalla por el futuro de la IA no es solo tecnológica, sino también económica, laboral y cultural. Quién controla los datos, quién cobra por ellos y quién decide cómo se usan será uno de los grandes debates de 2026.