Desde el 15 de enero, los celulares importados dejarán de pagar aranceles

La medida, anticipada desde mediados del año pasado, genera fuerte expectativa entre comercios y consumidores, y podría traducirse en una baja significativa en los precios.

La decisión, formalizada a través del Decreto 333/2025, establece el final de un esquema que durante años encareció los smartphones vendidos en Argentina. El recorte de impuestos no llega por casualidad.

En medio de un escenario donde el consumo sigue sin recuperarse y la brecha de precios con otros países es insostenible, el Gobierno busca descomprimir los precios de la tecnología y dar señales al mercado de una mayor apertura. A su vez, se intenta reducir el contrabando y recuperar recaudación formal a través de una mayor importación legalizada.

Menos impuestos y mayor oferta

Junto con la eliminación de aranceles, el decreto también redujo a la mitad los impuestos internos sobre una amplia gama de productos tecnológicos importados, incluyendo celulares, televisores, monitores y aires acondicionados. En paralelo, se eliminaron completamente los productos ensamblados en Tierra del Fuego.

La consecuencia directa de este cambio es doble, con más competencia entre marcas y una oferta más diversa de equipos. Las barreras que antes favorecían a ciertos ensambladores locales ahora se diluyen, y eso abre la puerta a una mayor presencia de modelos internacionales que antes eran inaccesibles o se conseguían a precios desproporcionados.

Aunque el fin del arancel representa un alivio importante en la estructura de costos, eso no significa que los precios bajarán en igual proporción. Todavía seguirán vigentes otros componentes que pesan sobre el valor final, como lo son el IVA (21%), costos logísticos, márgenes comerciales y el tipo de cambio oficial, entre otros.

Un nuevo mapa para la tecnología

La eliminación total de los aranceles representa un cambio estructural que no se veía desde hacía años. La política apunta a un mercado más competitivo, con mejores precios, mayor oferta y mayor formalidad en la cadena de comercialización.

Ahora, el foco estará puesto en el comportamiento de los precios a partir de febrero. Si se cumple lo que promete el nuevo esquema, por fin el celular de última generación podría dejar de ser un lujo argentino para convertirse en una herramienta más accesible para todos los usuarios.