La Unión Europea está en una posición incómoda, la misma en la que se veía cuando Israel respondió al ataque terrorista de Hamas matando a más de 60.000 palestinos en Gaza, más de la mitad menores de edad.
Europa defiende de palabra el respeto al Derecho Internacional y a la Carta de Naciones Unidas, hasta que la viola un aliado (como Israel) o un antiguo aliado (como Estados Unidos, devenido con Donald Trump en un rival al que Europa no quiere ver como tal).
Las reacciones europeas son, así, un quiero y no puedo.

La primera llegó al mediodía europeo con un mensaje en X de la jefa de la diplomacia del bloque, la ex primera ministra estona Kaja Kallas. La sucesora del hispano-argentino Josep Borrell anunció que había hablado con el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio y con el embajador europeo en Venezuela (no con el régimen venezolano) y repitió la política europea hacia Caracas.
Kallas dijo que Maduro no es un presidente legítimo y que la UE ha defendido desde hace años “una transición pacífica”. Y dejó una frase que puede verse como una condena sin usar esa palabra: “Bajo todas las circunstancias, los principios del Derecho Internacional y la Carta de Naciones deben ser respetados”.
Pocos minutos después de Kallas reaccionó António Costa, presidente del Consejo Europeo, la institución que representa a los gobiernos. Costa habla en nombre de los 27. Su comunicado dijo que “la Unión Europea hacía un llamamiento a la desescalada y a una resolución basada en el marco del Derecho Internacional y de los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas”. También que “la Unión Europea continuará apoyando una solución pacífica, democrática e inclusiva en Venezuela”.
Úrsula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea (brazo ejecutivo del bloque), también dijo que la UE apoya “una solución pacífica, una transición democrática” y que “cualquier solución debe respetar el Derecho Internacional y la Carta de Naciones Unidas”.
Los dirigentes de las instituciones europeas no usan la palabra “condena”, pero dan a entender que la operación estadounidense no cumple los requisitos básicos de la legalidad internacional.
Las declaraciones de Pedro Sánchez
Uno de los primeros líderes nacionales en reaccionar fue el español Pedro Sánchez. España ha marcado tradicionalmente la política europea hacia Venezuela, más dura con gobiernos de derechas (José María Aznar y Mariano Rajoy) y menos con gobiernos de izquierdas (Felipe González, José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez). Madrid siempre tiene en mente la gran colonia de españoles residentes en Venezuela, la mayor parte canarios, que supera todavía las 130.000 personas.