Fenómeno inesperado: El Nea sufre el diciembre más lluvioso en décadas

Corrientes fue uno de los puntos más afectados, con acumulados que alcanzaron entre 650 y 660 milímetros entre el 8 y el 25 de diciembre, pero la situación se replicó en distintas localidades del interior provincial y también en zonas del Chaco y otras provincias del NEA.

La ingeniera Carolina Fernández López, del área de agroclima del INTA en Corrientes, confirmó que los registros de este mes no tienen precedentes recientes. “De acuerdo a los registros del Servicio Meteorológico, es el diciembre más lluvioso. El máximo histórico era de alrededor de 400 milímetros y con este registro estamos superando todas las marcas históricas”, señaló, al explicar que incluso se superaron valores de otros meses tradicionalmente lluviosos.

El impacto no se explica solo por la cantidad total de agua caída, sino también por la intensidad de las precipitaciones en períodos muy cortos. Fernández López remarcó que “complica mucho a las ciudades” y que el problema se agrava cuando lluvias extraordinarias se suceden sin tiempo para que el suelo y los sistemas de desagüe recuperen capacidad de absorción. En ese sentido, recordó que el domingo previo a Navidad cayeron más de 250 milímetros en pocas horas, y que el jueves siguiente se esperaban unos 60 milímetros, pero finalmente se registraron más de 200.

En el plano urbano, la situación derivó en anegamientos, evacuaciones preventivas y cortes de tránsito. En la ciudad de Corrientes, más de 160 personas debieron ser asistidas en centros de evacuación, mientras que se interrumpió la circulación en sectores de la costanera por riesgo de socavamiento. Escenarios similares se registraron en localidades del interior correntino y en otros puntos del nordeste, donde la infraestructura hídrica se vio superada por la magnitud del fenómeno.

El sector productivo regional también resultó afectado. La especialista explicó que “las lluvias afectan al sector productivo” y que el daño varía según el tipo de cultivo y la etapa en la que se encuentre. “Dependiendo la época en la que está el cultivo, es el daño”, afirmó, y puso como ejemplo al arroz, que puede beneficiarse del agua cuando el cultivo está desarrollado, pero sufrir pérdidas importantes si la siembra es reciente y el exceso hídrico impide la germinación.

Fernández López advirtió además que los pronósticos estacionales no anticipaban un escenario tan extremo para diciembre, enero y febrero, lo que dificultó la planificación tanto en el ámbito urbano como rural. En ese contexto, señaló que el trabajo del INTA apunta a la prevención y a la emisión de alertas tempranas, aunque reconoció que “a veces llegan a tiempo y a veces no”, especialmente frente a eventos de lluvias extraordinarias concentradas en pocos días.

Mientras continúan las tareas de asistencia y evaluación de daños, diciembre ya quedó registrado como un mes atípico para toda la región. Las lluvias récord no solo marcaron un hito climático, sino que también expusieron la vulnerabilidad de ciudades y sistemas productivos.